jueves, 19 de junio de 2014

Buscando señalar la ruptura que exige toda progresión en el patrimonio humano, en un momento en que se halla inmerso en la llamada “segunda naturaleza” creada por el hombre mismo en desacuerdo con su propia “naturaleza”, es que, nos introduciremos en un / ese tipo de “meditación heideggeriana” que intenta aproximarse a una / la situación de la re-presentación, de esta hoy, nuestra sociedad del espectáculo.

A pesar del esplendor tecnológico de los medios de comunicación, el lenguaje audiovisual sigue repitiendo tópicos y formas agotadas. Así es que hoy se requiere realizar un análisis del background,  atendiendo esto a la industria de este entretenimiento y a su público, como una fascinante esfera en constante reproducción.

Además, para subrayar el elemento repetitivo en el acontecer “civilizatorio”, querríamos desplegar una re-interpretación ilustrativa al metaforizar algunos símbolos presentes en la caverna de Lascaux (15.000 a.C.), con que el pensador R. Debray inicia su libro sobre la Historia de la mirada.

Las tres figuras aludidas son: un hombre boca arriba, con cabeza de pájaro; luego a un bisonte herido y, por último, caballos que huyen bajo flechas. [7].
 
La primera figura descubierta  representa el reposo o,  -¿por qué no?- la muerte del autor / hombre, tendido ante la inmensidad de la noche; el pájaro, y su vuelo efímero, acaso ¿podría referirse a la agonía del artista? (¿Ultimo aliento?).

Se proclama la diversidad en el mundo, no sólo referida a un nivel cultural sino también psicológico e individual y ello pareció proclamar una supuesta independencia de gustos y elecciones, cuando en realidad esta elección era trabajada a conciencia -digámoslo, inducida- por un mercado creciente y voraz. [8]

Aquí introduzco una apreciación manifestada durante la década del 70’ por Delphine Seyrig, una actriz del núcleo cinematográfico de Luis Buñuel (uno de los fundadores del surrealismo) la cual, cuándo le pidieron su opinión sobre la función de los mass media, ella menciona que poder, prensa, mass media, e industria, eran todos ellos “stressantes logros masculinos”. “…We live in a so-called heterosexual society which is really male homosexual.”. [9] Y señala que lo heterosexual aparece como lo anti-femenino, básicamente; resultando así que el mundo de la imagen estaría enseñando, por fin, su verdadera cara.

Debido a la atomización que se establece en la industria del audiovisual, sus efectos no son claramente percibidos con notoriedad por el receptor medio: es un circo im-puesto de manifiesto. Señalamos nuevamente: en la actualidad este acontecimiento, vivido como espectáculo, con un halo de fascinación y desconfianza, no acerca a la verdad de ese hecho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario