Buscando señalar la ruptura que exige toda progresión
en el patrimonio humano, en un momento en que se halla inmerso en la
llamada “segunda naturaleza” creada por el hombre mismo en
desacuerdo con su propia “naturaleza”,
es que, nos introduciremos en
un / ese tipo de “meditación
heideggeriana” que intenta
aproximarse
a
una / la situación de la re-presentación, de
esta hoy, nuestra sociedad del espectáculo.
A pesar del esplendor tecnológico de los
medios de
comunicación, el lenguaje audiovisual sigue repitiendo tópicos y
formas agotadas. Así es que hoy se requiere
realizar un análisis del background,
atendiendo esto a la industria de este
entretenimiento y a su
público, como una fascinante esfera en constante reproducción.
Además, para subrayar el elemento repetitivo en el
acontecer “civilizatorio”,
querríamos
desplegar una
re-interpretación ilustrativa al metaforizar
algunos símbolos presentes en la caverna de Lascaux (15.000 a.C.),
con que el pensador R. Debray inicia su libro sobre la Historia
de la mirada.
Las tres figuras
aludidas
son:
un hombre
boca arriba, con cabeza de pájaro; luego a un bisonte herido y, por
último, caballos que huyen bajo flechas.
[7].
La primera figura descubierta representa el reposo
o, -¿por qué no?- la muerte del autor / hombre, tendido ante la
inmensidad de la noche; el pájaro, y su vuelo efímero, acaso ¿podría
referirse a la agonía del artista? (¿Ultimo aliento?).
Se proclama
la diversidad en el mundo, no sólo referida a un nivel cultural
sino también psicológico e individual y ello pareció proclamar
una supuesta independencia de gustos y elecciones, cuando en
realidad esta elección era trabajada a conciencia -digámoslo,
inducida- por un mercado creciente y voraz.
[8]
Aquí introduzco una apreciación manifestada durante
la década del 70’ por Delphine Seyrig, una actriz del núcleo
cinematográfico de Luis Buñuel (uno de los fundadores del
surrealismo) la cual, cuándo le pidieron su opinión
sobre la función de los
mass
media, ella
menciona
que
poder, prensa,
mass
media, e
industria, eran todos
ellos “stressantes logros masculinos”.
“…We
live in a so-called heterosexual society which is really male
homosexual.”.
[9]
Y señala que lo
heterosexual aparece como lo anti-femenino, básicamente; resultando
así que el mundo de la imagen estaría enseñando, por fin, su
verdadera cara.
Debido a la atomización que se establece en la
industria del audiovisual, sus efectos no son claramente percibidos
con notoriedad por el receptor medio: es un circo im-puesto de
manifiesto.
Señalamos
nuevamente: en la actualidad este
acontecimiento, vivido como espectáculo, con un halo de fascinación
y desconfianza, no acerca a la verdad de ese hecho.
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