Es entonces que,
tomando el surrealismo y su progresión -al estilo de un envío
derridiano- construiremos
un sub-género dentro del video
experimental, y así
podremos
desplegar
cierta reformulación en el artilugio del
backstage. Allí una
lanza se quiebra y motiva a la reflexión. El término
backstage no tiene lugar en los diccionarios, ni es utilizado
en ensayos o estudios como un concepto de realización intelectual.
En internet encontramos una pobre definición: remite a un “detrás de
escena”, en los camarines mayoritariamente, en el género teatral o
la danza.
[10]
Por making of o behind the scenes la
industria cinematográfica entiende registros pobres de un “detrás de
cámaras” sobre el hecho fílmico. Esto se traduce en imágenes
meramente descriptivas, entrevistas, y a veces una separación por
departamentos técnicos. La mayoría de las veces se detienen en los
“efectos especiales”, que en la actualidad proclaman un “vale todo”
inducido por un capitalismo voraz y estrategias lideradas por el
marketing.
Utilizamos
el suspenso derridiano para dejar el audiovisual por un
momento e inscribir una posible representación actual del fenómeno
del marketing, anteriormente adjetivado bajo
el
concepto
de Vale Todo.
El
concepto
“Vale tudo”, también refiere a una modalidad de combate
moderna -originada en el Brasil- que congrega todas las
técnicas del arte marcial y deporte de contacto. Es
difundido vía pay perview
(satelización mediante), y allí dos
sujetos se encarnizan en una pelea con ribetes homicidas -donde
términos como sumisión son comunes- y el K.O. toma lugar cuando no
hay posibilidad de defensa para uno de los contendientes.
[11]
Este
¿entretenimiento? se ha repetido innumerables veces en la historia
del nuestra civilización; actualmente se suman otros eventos de
distorsión masiva. Reality shows, video clips,
pornografía,
juegos interactivos, etc…[12];
todas estas pseudo diversiones libradas a la aplicación del diseño y
la sofisticación de productos.
Volviendo al concepto de Backstage: la
audiencia
mediática
lo reconoce, a lo sumo, como un detrás del
espectáculo pero no se ubica
críticamente
en relación a él.
Obviando las redes de interrelacionamiento -contractual, social,
individual e intimo- que nos hablan también de los distintos manejos
de autoridad y/o control que se producen y reproducen en la
"industria", una cultura del consumo, con clichés sumamente
ambiguos pero bien establecidos.
En este caso, y respondiendo a este fenómeno, es que
el backstage fue desarrollado sobre la década de los 80',
inserto en una producción de contenidos cinematográficos y
impregnado de fetiches culturales, o bien de dispositivos icónicos
de dominación cultural
(como es el caso del filme Apocalipse Now,
y documentales de la cadena National Geographic).
Hoy cada uno puede ejercer un tipo de mirada crítica
sobre su campo de acción, lo que otorga la posibilidad de obtener o
proporcionar un sentido a todo esto. En cambio, es algo que el
rating o una futura agenda setting NO podría resolver
de mejor manera,
¿¡esto
que necesitamos!?
(¿Cómo hablar de esto que nos pasa en nuestra
singularidad, si es que ésta existe, o es una transmutación
constante?)
Retomo la
metáfora realizada por el autor de El arte del motor; entre
nuestra sociedad y un panal de abejas -cada uno cumpliendo con su
función-, en una constante autorregulación. En nuestro caso
se expresaría “con una establecida política sobre la mirada,
coercionada por una televigilancia persistente”.
[13]
En la re-elaboración
del concepto de Detrás de cámaras o Making of,
queremos destacar como padre teórico, en esta nueva concepción del
backstage (o del trabajo offstage o "fuera de campo") a Jean-Luc
Godard, connotado director francés del núcleo de “Cahiers du
Cinéma”, realizador diferente y concienzudo que hizo cine, jugó con
el video y luego se dedicó a realizar ensayos fílmicos, estableciendo nuevos climas y ritmos, logrando irreverentes
cadencias audiovisuales.
“… I said I love.
That is
the promise. Now, I have to sacrifice myself so that through me the
word 'love' means something. As a reward, at the end of this long
undertaking, I will end up being he who loves. That is, I will merit
the name I gave myself. A man, nothing but a man, no better than any
other, but no other better than he. …”[14]
Mediante este texto incursionamos en la
resignificación del lenguaje y sus representaciones: vemos como un
comunicador logra jugar y apropiarse de una lengua para, a
través de ese medio expresivo (con tintes “artísticos”),
alterar su significación original.
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